De acuerdo con las condiciones que hemos anunciado en el capítulo anterior, se trata ahora de definir un posible nuevo instrumento monetario, que llamaremos factura-cheque. En la factura-cheque se basa la construcción de un sistema monetario racional e informativo, sin el cual es imposible el desarrollo de un mercado claro y próspero.
La factura-cheque es la actualización de lo que en el capítulo 2, hemos denominado instrumento-documento monetario. Se trata, simplemente, de un documento intracontable que cada agente de mercado bien personalizado y responsabilizado puede emitir, según ley, y con la única limitación de su saldo en cuenta corriente, al objeto de regularizar un acto de intercambio mercantil elemental.
La llamamos factura-cheque porque, efectivamente, reúne a la vez las características de una factura y de un cheque.
Como factura, hace constar el lugar y la fecha de la transacción, especifica la cantidad y la calidad de la mercancía concreta que es objeto de transacción, su precio unitario y la cantidad total a pagar. Especifica también el nombre del establecimiento del vendedor.
Como cheque, este mismo documento hace constar la identidad del cliente, el nombre de su establecimiento contable1 y el número de su cuenta corriente, así como el establecimiento contable y el número de cuenta corriente del proveedor. En tanto que documento intracontable se constituye en orden de pago del cliente al proveedor, pago que se realiza por simple transferencia escritural entre las respectivas cuentas corrientes, por mediación de los establecimientos contables indicados.
El funcionamiento de esta factura-cheque es bien sencillo. Cada acto de intercambio mercantil comporta dos agentes, que se llaman respectivamente, cliente y proveedor. Todo cliente es emisor de la factura-cheque, y el proveedor es el beneficiario. Una vez la factura-cheque está cumplimentada con los datos indicados más arriba, el cliente-deudor-emisor la firmará. La transferencia de fondos que constituye el pago, se realiza automáticamente por el establecimiento contable con la simple presentación, por parte del proveedor, de la factura-cheque debidamente rellenada y firmada por parte del cliente.
Esta factura-cheque no puede ser nunca endosada a un tercero: el proveedor es el único beneficiario legal. Una vez realizada la transferencia de fondos, es neutralizada, microfilmada y archivada con fines estadísticos y judiciales y se cierra así su ciclo de circulación.
La factura-cheque también puede comportar una fecha de pago según la ley; en todos los casos el interés irá a cargo del cliente-deudor-emisor que necesita aplazar el pago: éste es el procedimiento más equitativo y eficaz desde el punto de vista del mercado.
Puede también ser muy sencillo crear una Caja Interbancaria que garantice el pago al beneficiario de toda factura-cheque emitida sin fondos: esta Caja Interbancaria sería el único actor ante la Justicia contra el emisor insolvente. De este modo, el sistema, puede llegar a inspirar confianza.
Otra de las ventajas que permite la factura-cheque, es una recaudación fiscal automática (ver capítulo 11).
3. Actualización telemática de la factura-cheque.
El instrumento monetario que acabamos de describir sólo puede ser funcional, práctico, ágil y cómodo, si aprovecha las posibilidades de la tecnología de transmisión y tratamiento a distancia de la información: es decir, la telemática.
La aplicación de la telemática al sistema monetario no es ninguna novedad: es de dominio público la puesta a punto del dinero electrónico, la transferencia electrónica de fondos o las terminales de puntos de venta.
Desde el año 1.970, empezaron a instalarse en Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón los terminales de puntos de venta. Como su nombre indica, se trata de terminales de ordenadores situados en el mismo lugar de venta. Para pagar, el cliente entrega una pequeña tarjeta magnética; el terminal, conectado con los ordenadores de los bancos, verifica automáticamente si la cuenta del cliente dispone de suficiente poder de compra para realizar el pago. En este caso, la cuenta del cliente es inmediatamente debitada por el valor de la compra, a beneficio de la cuenta del comerciante.
Más recientemente, han surgido las tarjetas de memoria: se trata de tarjetas que llevan un microprocesador integrado, en la memoria del cual el Banco puede cargar una cantidad determinada de poder de compra. A la hora de pagar, el comerciante, poseedor de un aparato adecuado para leer la tarjeta, comprueba que ésta contiene suficiente poder de compra y, si es así, acredita esta cantidad, con indicación de la cuenta del cliente, en provecho del comerciante. El dinero se inscribe en una cassette u otra memoria auxiliar; cuando la cassette está llena, el comerciante la lleva al Banco, donde se le abona en su cuenta. Cuando en la tarjeta no queda poder de compra, su poseedor la lleva al Banco para cargarla.
Esta y otras muchas iniciativas de transferencia electrónica de poder de compra, están en marcha en los países más avanzados, y no tardarán en imponerse en todas partes.
Pero es muy importante darse cuenta de que estas nuevas realidades no se engloban en el contexto de una reflexión teórica completa sobre el sistema monetario y su función social. Es precisamente para llenar este vacío teórico que proponemos la reflexión contenida en este ensayo, y que ofrecemos como alternativa la factura-cheque telemática.
Factura-cheque telemática quiere decir, sencillamente, que toda factura-cheque emitida lo será a través de un sistema telemático contrelizado a nivel de sociedad geopolítica. Esto daría lugar a un sistema monetario completamente telemático, lo cual hoy, desde el punto de vista tecnológico, es perfectamente plausible.
Un tal sistema monetario tendría que comprender los siguientes elementos mínimos, interconectados entre sí:
Podemos recapitular todo lo que se ha dicho hasta aquí enumerando las características métricas y documentaria de la factura-cheque.
Para ello, es condición indispensable que se convierta en el único instrumento monetario legal y real, es decir, que el papel moneda anónimo desaparezca completamente. La factura-cheque telemática que hemos descrito no difiere demasiado de los diferentes modelos de pago electrónico hoy ya corrientes. Tan sólo es preciso, pues, que el pago electrónico, perfectamente documentado, se transforme en la única forma aceptable de transacción monetaria y que desaparezca la posibilidad de convertir la circulación monetaria documentaria en circulación anónima e impersonal.
La realidad resultante de la radical supresión de los instrumentos monetarios actuales y su sustitución por una red monetaria telemática como la que aquí se ha esbozado podría denominarse mercado telemático.
En un mercado telemático, cada transacción elemental está plenamente documentada: hay, por tanto, una total nitidez de mercado, una transparencia y una información completas. Siempre que este potencial informativo sea puesto a disposición de toda la población y no se reserve exclusivamente, como en la actualidad, a un sector privilegiado, se abre la posibilidad enorme de una mayor y mejor riqueza, libertad y capacidad de actuación inteligente y eficiente.
Se podría objetar que el coste económico de un tal mercado telemático sería excesivo; pero esta objeción puede ser rebatida si consideramos los enormes beneficios sociales que se podrían derivar:
Por otra parte, con la factura-cheque telemática y el mercado telemático se consigue una desmaterialización monetaria que muestra claramente la naturaleza esencial de cualquier sistema monetario: la abstracción e instrumentalidad, desprovistas de cualquier necesidad de valor intrínseco del instrumento que cumple esta función.
En el sistema monetario que se propone, el poder de compra de cada persona estará constituído, simplemente, por una cifra en su cuenta corriente. Este poder de compra se podrá movilizar, única y exclusivamente, por la emisión de una factura-cheque: la transferencia de fondos consecuente es automática por medio de ordenador.
De hecho, las posibilidades de la tecnología telemática
permiten, incluso, prescindir de la materialidad de la factura-cheque:
ya que una simple memoria magnética sería suficiente para
llevar, personalizadamente, el registro de todas las operaciones monetarias
efectuadas por cada uno de los agentes del mercado.
Factura-xec de consum.
Área de contabilidad general.
| Cantidad | Artículo | Número código | Precio unitario | Total |
| 15 kg. | Patatas | 015.24.35 | 50 | 750 |
| 10 kg. | Judías | 015.49.84 | 120 | 1200 |
| 5 kg. | Naranjas | 015.36.75 | 50 | 250 |
| Total | 2200 | |||
| 5% Único Impuesto de Solidaridad Social | 110 | |||
| Total a pagar | 2310 |
Área de protección justicial.
| Casa Juan | TARJETA DE IDENTIDAD | |
| C/ Badalona, 35 | ||
| 08018-Barcelona | CLIENT | José Coromines Andreu |
| N. gremial: 35.426 | Código personal | ABD 380314 |
| Banco Mediterráneo | Caja de Ahorros | Número 0246 |
| N. c/c ABD 359.840 | Pago: inmediato | a 30 días |
| Nota: Pago garantizado por la Caja Interbancaria. Descuento a cargo del cliente. | ||
Modelo de factura-cheque de consumo: se diferencia claramente
el área de contabilidad general -cuyos datos son necesarios
para elaborar estadísticas y analíticas exactas a disposición
de toda la sociedad- y el área de protección justicial
-cuyos datos permanecen totalmente protegidos, bajo secreto profesional,
por la Justicia independiente-
1Bancos
de Negocios o Cajas de Ahorros.