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Nuevo apartado:

Al servicio de este pueblo.
Lluís Maria Xirinacs.
Artículos publicados en el diario Avui, cuando Lluís Maria Xirinacs era senador independiente en las cortes constituyentrs españolas, entre los años 1977 y 1979, traducidos al castellano.

Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Leyendas semíticas sobre la banca.

LA AMISTAD JUDEO-CRISTIANA DE CATALUNYA.

Conferencia de Agustí Chalaux de Subirà en la Sala Claret, el 22 de Febrero de 1990.

Índice:

Nota: Agustí Chalaux escribía con mayúsculas cuando se refería a cosas concretas. Si eran abstracciones escribía en minúsculas.

Leyendas semíticas sobre la banca.

INTRODUCCIÓN.

  1. Nuestro común amigo, Antoni de Gibert, me ha enredado para dar, aquí y ahora, no una conferencia, que no llego a tal altura, sino una charla entre viejos amigos de La Amistad Judeo-cristiana de Catalunya. Y aún así, à bâtons rompus (sin orden ni concierto), como dicen mis exfuturos-compatriotas, los gabachos.
  2. Os ruego me perdonéis que dé esta charla en catalán, idioma en el que yo me expreso con ciertas dificultades, porque todo lo que puedo decir lo pienso primero en francés, y después lo traduzco al catalán.

Si me pedís que me exprese en castellano, estoy a vuestra disposición, pero os advierto que todavía lo haré peor, porque mi pensar en francés lo traduzco mentalmente al catalán y sólo después de esta primera gimnasia, traductora /traidora, paso a traducirlo/traicionarlo al castellano. A mi edad, mi cabeza ya no funciona demasiado bien y, si estoy obligado a utilizar el castellano, una palabra cualquiera, por muy común que sea, a veces me hace dudar, me veo de repente cortado en la frase que quería decir y, en mi confusión, ya no recuerdo ni el equivalente francés.

  1. Si llego a interesaros, estaré muy contento, no por mí, sino por el ideal que defiendo: la libre fe de Abraham en el Altísimo y dentro de este marco de confianza total, hacer todo lo que libremente esté en nuestras manos para  intentar resolver cada problema natural-social que se vaya presentando a lo largo de nuestra vida, intentando resolver, en la más amplia e intensa fraternidad humana, todos estos problemas que, a pesar de lo desmesurados que nos puedan parecer a ras del suelo, en realidad no son nada ante la Mirada Sonriente del Señor de todas las naciones.

Os pido humildemente perdón de antemano si no consigo interesaros en gran problema de la banca, institución tan vieja casi como las primeras civilizaciones de la parte suroccidental de Asia, hace más de 9.000 años.

  1. Dividiré mi charla en tres partes:
    • 4.1. En la primera, intentaré resumir todo el que aprendí de un gran amigo, además de prestigioso banquero, durante mi adolescencia y juventud.
    • 4.2. En la segunda parte, contaré como lo conocí y las dos primeras leyendas que expuso en una conferencia cuando yo tenía 14 años y me perdí entre gente seria. Al final de su conferencia, intervine, más o menos intempestivamente como siempre, lo que motivó que el gran banquero decidiera ocuparse de mí, insignificante muchachito de pantalones cortos.
    • 4.3. En la tercera parte o conclusión, daré mi opinión:
      • 4.3.1. primero, sobre mi viejo y buen amigo:
      • 4.3.2. y, finalmente, sobre:
        • la moneda
        • el dinero
        • la banca
        • los préstamos bancarios mezquinamente usureros con intereses altísimos a favor de una banca que utiliza, sin pagar ningún interés o pagando un interés muy bajo, recursos ajenos no contratados mercantilmente, sino simplemente impuestos por muchas razones antisociales.
        • y sobre la invención imaginativa y usurera al mayor de la gran banca privada mundial, quizás ya desaparecida con menoscabo de todos y a favor «de bancos semipúblicos», llamados además democráticos, y causantes de todas las «infra animaladas» conocidas como deuda externa del Tercer Mundo.

Primera parte. LA BANCA.

Bien, os hablaré pues sobre la BANCA y por boca de un viejo amigo ya muerto, tan bueno y delicado conmigo, que yo no me merecía, y menos a la edad en que lo conocí. Durante 10 años de mi vida, me fue enseñando en París -cada vez que iba y pedía de verle- lo que era la Banca, según un plan pedagógico adaptado a mi edad y según leyendas de su tradición dinástica, soportando pacientemente mi poca comprensión y mi mal carácter, a menudo más áspero y insolente de lo que yo mismo quisiera en cualquier discusión.

Hoy en día, y tras bastante reflexión durante mi vida de trasiegos continuados (liceos franceses, bachillerato francés, vacaciones espléndidas en Barcelona y en toda la Europa continental, escuela de química de Mulhouse, guerra incivil en Barcelona del 36 al 39, y II Guerra Mundial en Francia del 39 al 45, regreso a Barcelona, etc.), considero la BANCA radicalmente indispensable para toda la sociedad civilizada: una gran parte del bienestar progresivo y del desarrollo técnico-productivo de la historia se debe a la constante acción intuitiva de los más grandes banqueros mundiales.

Si los que ocupaban y ocupan las butacas de la alta política y las cúpulas dirigentes de las sociedades históricas hubieran hecho, e hicieran, su oficio liberal con una exigencia comunitaria tan altruista y desinteresada a largo plazo como los banqueros han hecho su oficio crematístico, esencialmente egoísta e individualista, lucrativo e interesado a corto plazo otro gallo nos cantaría. Como decía, mi amigo, el gran banquero, con un cinismo desarmante, «Comprando políticos y altos funcionarios, yo hago mi oficio de banquero. Enfádate con ellos que, dejándose comprar por mí, no hacen su oficio de políticos incondicionales al servicio comunitario de sus pueblos».

Si podéis, id al teatro a ver El banquero anarquista, de Pessoa y os daréis cuenta de que realmente los banqueros hacen su oficio corrompiendo a los políticos y a otros dirigentes morales, mientras que son estos últimos los que no hacen el suyo, dejándose corromper secretamente por los banqueros.

Lo que intentó hacerme comprender mi gran amigo y banquero (añadiendo con una sonrisa irónica «cuando hayas entendido lo que te explico, yo ya hará tiempo que críaré malvas») es lo siguiente: el instrumento más elegante, cómodo y eficaz que tienen los políticos para resolver los problemas materiales de sus pueblos, está constituido por el control -ab ovo, desde el huevo de dónde nacen- de la moneda y del dinero.

Yo he terminado por entenderlo, pero no he conseguido nunca hacerlo entender a mis interlocutores. Probablemente la culpa sea mía que no sé explicarlo como es debido. Soy demasiado técnico, y la técnica aburre, sobre todo cuando los técnicos «economistas», que con retórica convincente saben más que uno mismo, predican todo lo contrario desde hace siglos.

Mi amigo -el gran banquero, cínico y charmant (encantador)- me decía cosas que después he comprobado por el estudio de la prehistoria y la etnografía actuales y que muestran su enorme saber humanista que se anticipaba en 50 años a todo lo que oficialmente enseñaban los eruditos de aquel tiempo (1925-1939).

Él me decía, por ejemplo, que el hombre ha probado, a lo largo de su evolución de millones de años, dos sistemas de estructuras sociales y técnicas, radicalmente diferenciadas:

  1. Una estructura, originaria del «COMPARTIR Y PROGRESAR NACIONAL-COMUNITARIAMENTE», -estructura exclusiva durante millones de años-.
  2. Una estructura, -mucho más reciente, aunque formando parte de la prehistoria media y superior-, del «PRODUCIR MÁS Y MEJOR, PERO A CARGO DE LIBRES AGENTES PRIVADOS DE UN LIBRE MERCADO O CAPITALISMO PRIVADO», que se ha ido tragando toda la estructura anterior en el sentido material más superficial, pero no en su recuerdo nostálgico en todos los pueblos de la tierra.

La primera estructura del COMPARTIR Y PROGRESAR EN PLENA LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, SOLIDARIDAD NACIONAL COMUNITARIA, desembocó finalmente, (pero  según los etno-prehistoriadores, hace ya unos 500.000 años) en UN SISTEMA ACUMULATIVO, llamado tecnológicamente «CAPITALISMO» , QUE de manera ESPONTÁNEA Y EXPANSIVA, INMEDIATA, REPARTÍA TODOS LOS EXCEDENTES PRODUCIDOS, GRACIAS AL  PROGRESO CULTURAL ACUMULADO, DE MANERA IGUAL A TODOS LOS MIEMBROS DE LA ENDO-ETNIA MATRIZ, TANTO A LOS PRODUCTORES-CONSUMIDORES COMO LOS SIMPLES CONSUMIDORES (MADRES GESTANTES Y LACTANTES, NIÑOS, ADOLESCENTES, HERIDOS, ENFERMOS, INVÀLIDOS, DISCAPACITADOS, VIEJOS, INÚTILES DE TODO TIPO...).

La segunda estructura es mucho más tardía, y se denomina tecnológicamente «MERCADO O CAPITALISMO PRIVADO» por la simple razón que está esencialmente basado sobre la PROPIEDAD PRIVADA A FAVOR DE MÚLTIPLES AGENTES LIBRES (COLECTIVOS, INDIVIDUOS Y DINASTÍAS), A LOS QUE EL SISTEMA LES EXIGE DE SER MUY COMPETENNTES Y TODAVÍA MÁS COMPETIDORES, por lo menos aparentemente, SÓLO INTERESADOS EN PRODUCIR MÁS Y MEJOR unos valores utilitaristas, cada día más sofisticados y autoexcitadores del egoísmo más primario, no sólo muy alejado de toda solidaridad nacional, sino con una muy fuerte y contraria tendencia a hacer saltar todas las limitaciones y fronteras ancestrales entre todas las naciones de la tierra.

A medida que me hacía comprender esta lenta evolución humana, mi amigo me iba repitiendo una cantilena que nunca se ha borrado de mi mente.

  1. En la era histórica, -iniciada en Asia suroccidental hace unos 10.000 años, a consecuencia de la revolución neolítica de la que no sabemos nada, sociológicamente bien documentada-, empezaron a aparecer lo que los franceses denominan des cités. Esta expresión, los franceses la han tomado de la palabra latina CIVITAS, pero con el significado de URBE o sea CIUDAD-IMPERIO, concepto histórico que engloba, -por pequeña que sea-, toda sociedad civil, todo espacio-tiempo geopolítico en el sentido guerrero estratégico más primitivo y feudal.

Durante estos últimos años 12.000 años, según mi banquero pedagogo:

    • 1.1 pertenecían a lo «político»:
      • 1.1.1. La armonización y equilibrio económicos de las dos estructuras sociales y técnicas mencionadas, tanto opuestas como complementarias:
        1. EL CAPITAL PRIVADO, ENORMEMENTE PRODUCTIVO.
        2. EL CAPITALISMO COMUNITARIAMENTE AUTO-REPARTIDOR EQUITATIVO DE LOS EXCEDENTES DE PRODUCCIÓN, en cuanto ESTOS ÚLTIMOS LLEGAN A LOS MERCADOS ESPECIALIZADOS DEL CONSUMO PRIVADO Y DE LA INVERSIÓN PRIVADA.
      • 1.1.2. El pleno mando personal y responsable (ARQUIA)
        1. DEL COMPARTIR Y REPARTIR EQUITATIVAMENTE TODOS LOS BIENES PRODUCTIVOS EN EXCEDENTE sobre el «poder» de compra mercantil-privado libremente activado por sus libres y legítimos propietarios privados.
        2. Según armonía y equilibrio auto-económicos, los cuales son la única condición sensata del CONTINUO PROGRESO CULTURAL DE CADA SOCIEDAD CIVIL O IMPERIO, DE CADA CITÉ Y SU BIEN COMÚN O OIKOS, VICUS,... CIUDADANÍA TODA.

Según él, el concepto de RIQUEZA COMUNITARIA EN CADA IMPERIO, -dicho con el término griego de oikos (raíz de las palabras ECONOMÍA, ECOLOGÍA, ECUMENE)-, se concretiza en el número de LIBRES AGENTES CONSUMIDORES E INVERSORES, LOS PRIMEROS CON UNA EDUCACIÓN E INSTRUCCIÓN CADA DÍA MEJORES, LOS SEGUNDOS CON UNA COMPETENCIA PROFESIONAL-EMPRESARIAL CADA DÍA MÁS EFECTIVA.

    • 1.2 Muy al contrario, el banquero tiene un papel preponderante en el MERCADO PRIVADO, en el cual el concepto de «RIQUEZA» es mucho más restringido y PRIVADO, y se concretiza en el número de LIBRES AGENTES PRODUCTORES PRIVADOS: EMPRESARIOS, INVERSORES, TRABAJADORES, INVENTORES.

A pesar de todo lo que puedan decir los pseudo-revolucionarios de pacotilla, una gran parte del bienestar progresivo y del progreso técnico-productivo en la historia de los últimos 4.500 años se debe a los banqueros, responsables también de fechorías todavía más gordas.

Por último, subrayamos que en las dos leyendas que explicó en la conferencia en la que lo conocí, el muy pícaro habló de dos personajes, más o menos bien documentados históricamente, en los que, de hecho, se mezclaban las dos personalidades de «político» y de «banquero» -en los que, de hecho, no se sabía bien dónde empezaba uno y acababa el otro-.

Segunda parte. Como lo conocí y las dos leyendas iniciales.

Bien, dicho esto, que es el final de mi primera parte, empecemos por el principio, que, como siempre que se quiere resumir el espíritu de lo que se dice, es mi segunda parte.

Un día, en un pueblo de la dulce Provenza, -del que guardo maravillosos recuerdos, pero de cuyo nombre no quiero acordarme, porque, no siendo historiador de la vida contemporánea, no quiero dar demasiadas pistas a los que son historiadores profesionales, sino que quiero dejar todas las dudas del se non è vero, è ben trovato-, en un pueblo de Provenza pues, donde estaba interno en un colegio (que allí se llama Lycée), una tarde en que me aburría me escapé por la puerta falsa, según una costumbre que hasta entonces había funcionado bastante bien, porque tenía un reloj que funcionaba y había estudiado un horario tan rígido como sistemáticamente policíaco.

Tenía 14 años, era el 1925 y naturalmente fui a parar al cine, la drogadicción de entonces.

Al salir, pasé ante una sala de conferencias, de las que querían imitar París, y me tomber en arrêt (quedé parado) ante una gran cartel que anunciaba Le rôle du financier dans la cité (el papel del financiero en la ciudad). Pese a mi ya naciente remordimiento y el peligro seguro de llegar tarde a mi «hotel», decidí que con la entrada gratuita, le jeu valait la chandelle (el juego valía la candela): por mi educación de «atolondrado», patentado por propios y extraños, raramente aparecía con mi mal genio en un cenáculo cualquiera.

Me senté bastante lejos de la tarima y en la última butaca de atrás. Estaba bien protegido de toda vista indiscreta y la sala se fue llenando de personajes de entre 30 y 60 años, la mayoría con barbas solemnes y bigotes imponentes.

El conferenciante, que juzgué «hombre de mucho mundo», sin ningún complejo y con un desparpajo total, fue desgranando lo que había decidido decir y nada más que esto, sin ningún papel delante suyo y con una seguridad de persona acostumbrada a hablar de lo que sabía, cuando y como quería. Y sabía mucho. Su discurso tenía una fluidez elegante y precisa.

  1. Su discurso muy perspicaz -très malin, dicen los franceses- me dejó boquiabierto con anécdotas o leyendas que para mí sobresalieron sobre todo lo demás.
  2. ¡Bien! Ya sabéis lo que quiere decir la palabra cité en Francia: sin ningún aspaviento, pasó a decir ciudad-imperio para hablar de las pequeñas ciudadelas principales donde nació la banca en Asia suroccidental hace unos 8.000 años, e imperio para hablar del Egipto faraónico.
  3. Entonces, en primer lugar desgranó a medias su leyenda sobre el israelita José, ministro-banquero todopoderoso de un faraón invasor, hiksos, es decir semita también. Y en segundo lugar, otra leyenda sobre Salomón, hijo de David, y según él, «gran rey y todavía mejor banquero», todo en uno.

Veamos primero la leyenda más corta sobre José. Según el conferenciante, la genialidad de José fue inventarse, a partir de una agricultura de subsistencia, un período de GRANDES EXCEDENTES DE PRODUCCIÓN DE TRIGO con el solo anuncio, demostrado en la práctica a lo largo de mucho tiempo, de que él, José, estaba dispuesto a comprarlo todo. Este periodo de abundancia promovida por un gran «financiero», se denomina según la leyenda el de «las 7 vacas gordas», por la manía sacralizadora del número 7, puesto que no sabemos cuanto tiempo duró exactamente.

En cuanto a Salomón, la cosa fue más fácil todavía, pese a ser mucho más larga. La extraordinaria fama de Salomón como gran rey y mejor banquero, había llegado a oídos del rey de Tiro y del rey de Sidón, plazas comerciales de primer orden en aquellos tiempos de navegantes universales y de caravanas entre el Mediterráneo y el Índico.

Nos limitaremos únicamente al rey de Tiro. Éste envió a Salomón un embajador para pedirle consejo sobre un problema policial que no sabía como resolver y que le disminuía el número de trabajadores portuarios y de habitantes de Tiro, que él consideraba la verdadera riqueza de su ciudad-imperio.

Salomón paró el diplomático antes de que le explicara nada y le dijo que si el rey de Tiro quería pedirle consejo, hacía falta empezar por el principio: establecer buenas y regulares relaciones diplomáticas, firmar de común acuerdo un tratado fructífero para las dos partes contratantes y en señal de buena fe y mejor amistad, acceder a la boda de Salomón con su hija más bella y amada.

Todo se hizo según los deseos del gran «rey-banquero». Este, en el momento de la despedida, después de la gran boda, llamó aparte al embajador y le dijo:

-Bien, ahora puedo escuchar el problema sobre el cual tu rey quiere un consejo y si es posible, una solución práctica y permanente.

El embajador le expuso el siguiente problema policial: el proletariado portuario de Tiro, de vez en cuando, se sublevaba por falta de pan y saqueaba con violencia escalofriante, enfrentándose a los vigilantes, los almacenes portuarios de trigo y harina, dónde también había otras mercancías de más valor y precio. El rey no tenía otra opción que enviar su guardia y cortar tantas cabezas como fuera necesario para acabar con estas revueltas esporádicas y espontáneas que podían tomar más envergadura si no se las aplastaba pronto y con contundencia.

  1. De las palabras del embajador Salomón sacó la conclusión siguiente.
    1. a pesar de que hay mucho trigo y harina en los almacenes, los salarios son tan bajos que pese a que los precios bajan, las familias pobres no pueden comprar ni pan ni harina ni trigo.
    2. Cuando no hay casi trigo ni harina, -aunque hayan subido los salarios de los trabajadores portuarios- los precios son tan altos que la situación es todavía más trágica para los más pobres.
  2. Su consejo fue preciso y breve: «Te doy una carta para tu rey y te explico lo que dice mi carta, pero te lo explico solo a ti. Nadie debe saber nada hasta que el rey ejecute la decisión que le aconsejo. En la carta digo a tu rey que, si eres indiscreto y hay filtraciones, para los iniciados, de tu secreto diplomático, te apliquen instantáneamente la pena más ligera: la pena de muerte. Lo has entendido bien, tanto para esta vez como para tus próximas visitas.

-Ahora bien, mi consejo es SUPRIMIR LAS ADUANAS. Cuando las hayáis suprimido, deja pasar dos años y vuelve».

El pobre embajador se quejaba, suprimir las aduanas era imposible, el tesoro real se alimentaba de ellas. Salomón sonrió: él conocía muy bien todos los chanchullos que se producían en el sistema aduanero tan corrupto de Tiro, y de los que participaba el embajador.

-Bien, no discutas. Transmite mi consejo a tu rey y vuelve dos años después de haberlo puesto en  práctica.

En Tiro, siguiendo el consejo de Salomón, el rey se decidió a suprimir las aduanas e instantáneamente, los capitanes de barcos y los jefes de caravanas, así como los importadores-exportadores, respiraron muy satisfechos. Antes, para no pagar tantos derechos de aduanas, las declaraciones de mercancías se reducían, de una manera general, a la mitad de la cantidad realmente embarcada o cargada: el conocimiento oficial de aduanas era, por ejemplo, de un valor dinerario de 10, sobre el cual se pagaba, suponemos, 2 de aduana.

Ahora bien, como las mercancías valían en aquel tiempo su peso en oro, los pequeños mercaderes y sus transportistas hacían unos contratos de seguros, en caso de pérdida de los cargamentos, que reflejaban el valor real, por ejemplo 20, por el cual habrían tenido que pagar 4 de aduana en lugar de 2. Cuando se perdía un barco o una caravana, las compañías de seguros, ya muy florecientes en aquellos tiempos, decían al importador-exportador que había pagado las primas convenidas por el valor mercantil real de cada exportación o importación:

-Esta divergencia entre el conocimiento oficial de aduana y nuestro contrato privado de seguros muestra tu afán especulativo. Si no quieres tener problemas legales, acepta nuestra propuesta: dividimos por dos la diferencia y agradece que no nos limitemos al pago sólo del valor indicado por el conocimiento oficial de aduana, único documento legal.

A partir del despido a su casa de todos los funcionarios de aduanas y de la supresión radical de un sistema burrocrático arcaico y corrupto, todos los comerciantes, navegantes y jefes de caravana, llenos de iniciativa e inventiva, iniciaron una fantástica era de prosperidad en un mercado enteramente libre, sin ninguna estúpida dificultad ni coste de corrupción «burrocrática».

Al cabo de dos años de haber suprimido las aduanas, el embajador de Tiro, como habían convenido, volvió a visitar a Salomón.

-No hace falta que me des explicaciones, estoy muy bien enterado, por mis banqueros judíos de Tiro, de la situación tan próspera de vuestro imperio comercial.

Aquí tienes mi segunda carta a tu rey. Recuerda lo que te dije en cuanto a discreción y crímenes especulativos de iniciados. Pues te diré lo que aconsejo a tu rey: RESTABLECED LAS ADUANAS.

  1. Como nuevo sistema en manos de los aristócratas más ricos de Tiro y de sus esclavos contables, todos ellos serán directamente responsables ante el rey de la transparencia del sistema, el cual además será muy fácil aplicar.
  2. Porque no se restablece absolutamente ningún derecho de aduana, ni a la entrada ni a la salida de mercancías1.

No hace falta que me digas nada. Ya sé lo que piensas, y no me interesan tus explicaciones. Cuando de aquí a un mínimo de dos años, esto funcione a la perfección, ven a verme otra vez.

Al cabo de dos o tres años más, el embajador volvió. Salomón le dijo:

-Aquí tienes la carta para tu rey, sellada con mi efigie. No se te ocurra abrirla y enterarte de su contenido, porque en ello te va la vida e insisto sobre tu discreción hacia el rey. Ve y no vuelvas hasta de aquí a dos años.

El Rey de Tiro hizo lo que Salomón le decía:

-Invita a todos los banqueros de Tiro a un gran festín, pero exclusivamente a ellos. No te preocupes por mis banqueros judíos: obedecerán rigurosamente.

Si te enteras de que alguno de tus banqueros no quiere venir a tu festín, anuncia por la mañana del mismo día, que será instantáneamente exiliado para siempre manu militari. Y continuaba indicando lo que el rey había de decir en el brindis final del banquete.

Este es el anuncio que hizo el rey al acabar el banquete, al cual asistieron todos los banqueros de Tiro, en general ricamente vestidos con todas sus joyas, contentos y prósperos de la prosperidad comercial de Tiro, menos muy pocas excepciones de algunos desconfiados y puestos sobre aviso:

-Estimados banqueros: ya habéis visto la magnificencia de mi reino, desde que suprimimos la corrupción generalizada de nuestro anacrónico sistema de aduanas y el hecho que ahora sólo se ocupan de redactar con total transparencia, los conocimientos oficiales en pleno acuerdo con el contrato privado obligatorio de seguro para cada importación o exportación. Nuestra contabilidad y nuestras estadísticas oficiales de importación-exportación son tan exactas que, por primera vez, vosotros también tenéis más confianza en ellas que en vuestras mismas informaciones privadas de banca.

Es un éxito práctico que estoy muy contento de haber celebrado en este festín con vosotros, puesto que sois la misma energía promotora de nuestro comercio patrio.

Ahora, os anuncio mi decreto: vuestra corporación me pagará directamente a mí, a partir de hoy y cada mes, un derecho de aduana del 10% sobre el valor precio-mercantil de todas las importaciones y exportaciones por vía marítima y terrestre desde la plaza de Tiro.

Los banqueros lloraron y gimieron, se rasgaron las ricas vestiduras, haciendo tanta comedia como podían y sabían. El rey, impávido, se levantó y se fue de la sala del banquete con sus altos dignatarios, jefes de aduanas y guardas del cuerpo y de la corte.

Pasaron dos años más y volvió el embajador de Tiro, muy contento del éxito esplendoroso de su rey, del cual él participaba plenamente.

-Ya sé que todo funciona muy bien. No hace falta que me expliques nada. Aquí tienes otra carta para tu rey. Recuerda mi orden de una fidelidad y discreción totales, bajo pena de muerte. Para este asunto tan sencillo de resolver no hace falta que vuelvas más.

En la carta, Salomón decía al rey de Tiro:

-Vuelve a invitar a todos tus banqueros de Tiro a otro banquete. En la invitación, como que a pesar de que las cosas les van mejor que nunca, están escaldados del primer banquete, los avisas que el que no se digne obedecer a tu orden de asistir al festín, será inmediatamente ejecutado y sus mujeres y hijos vendidos como esclavos.

Así se hizo y esta vez, empezando por los banqueros judíos de Tiro, fueron todos al banquete, haciendo la comedia ya histórica de banqueros de aspecto triste y pobres en su vestimenta, cuando se presentan en público.

Al final del banquete, el rey de Tiro decretó:

-En lo sucesivo, cada vez que los precios promedio de libre mercado en la plaza de Tiro, tanto al mayor como al detalle:

  1. aumenten o bajen del 10%, la corporación bancaria de Tiro pagará un derecho de aduana sobre el total importado-exportado del 11%.
  2. aumenten o bajen del 15%, el derecho de aduana será del 13%.
  3. aumenten o bajen del 20% el derecho de aduana será del 15%.

Y así sucesivamente.

Aquí acaba la leyenda sobre Salomón. El gran banquero de los primeros 40 años del siglo XX anunció triunfalmente que los documentos contables-bancarios de Tiro muestran que los precios practicados en esta plaza fueron de una extraordinaria estabilidad durante unos 70 años, es decir durante todo el tiempo que la influencia del Israel salomónico fue preponderante en toda la región de Palestina y más allá.

Aquí acabó la conferencia del que más tarde seria mi gran amigo banquero.

Ya anochecía para aquellos gabachos deseosos de no llegar tarde a casa cuando añadió: Si alguien de los asistentes me quiere pedir alguna aclaración, estoy a su disposición.

Como que todo el mundo callaba y esperaba con educación que el conferenciante se levantara, para ellos hacer lo mismo e irse, salté a la palestra y proclamé que tenía dos preguntas:

  1. Porque no había dicho nada sobre el papel del banquero José en lo referente a la severa crisis de las 7 vacas flacas.
  2. Porque no buscaba un remedio análogo al del rey Salomón, para yugular la todavía más severa crisis anti-económica anunciada como inminente por todos los expertos de los años 1919-1924.

En lugar de enfadarse ante tanta insolencia, el conferenciante dijo:

-No veo a este señor que, tan amable e irónicamente, me pide tales aclaraciones con esta vocecita tan juvenil. Como que sospecho que es pequeño de estatura, le ruego suba sobre su silla para que le pueda ver y así todos sabremos lo que hemos de hacer.

Con toda la insolencia del mis pocos años y además enfadado por tan poca consideración hacia mi ilustrísima persona, me subí sobre la silla. Figuraos que tenía 14 años y llevaba los pantalones ultra cortos a la moda de los inconformistas adolescentes de aquel tiempo. Todo el mundo, -y él el primero-, se rió. Él continuó imperturbable: Señores, ya es hora de ir a cenar. Yo me encargo de este joven amigo e interlocutor.

Todo el mundo se fue satisfecho y sonriente, mirándome como a un pajarito o pajarraco de una especie rara. Por suerte no había nadie que me conociera.

Mientras íbamos, -el gran banquero y señor de mundo, y yo muy pequeñito a su lado-, hacia el restaurante de su prestigioso hotel, le dije que me había escapado del liceo por la puerta falsa y que tenía que ir deprisa si no quería tener complicaciones.

Ne vous preocupez pas, mon jeune ami. Je vous conduirai au Lycée et expliquerai moi-même que je porte toute la responsabilité de votre aventure». (No se preocupe, joven amigo. Te acompañaré al Liceo y explicaré que yo soy el único responsable de vuestra aventura).

Tercera parte. Conclusión.

Así conocí al gran banquero que, en años sucesivos, cuando yo le telefoneaba que estaba en París y me invitaba a ir a verlo, me explicaba multitud de tales leyendas y anécdotas sobre la banca «Sumer», y en los tiempos históricos, a partir del 2.500 a.C., bajo inspiración semítica del imperialismo sargónico y cien años más tarde la kassita de Accad-Babilonia.

Esta influencia semita en la banca fue muy importante en toda el Asia sur-occidental, en Egipto y en los puertos del estrecho de Suez y del Golfo Pérsico hasta el Indo y la China, dónde hacia los años 1.500/1000 a.C. llegaron mercaderes que enseñaron a los chinos el uso de la moneda contable intra e interbancaria escrita y de las PIEZAS DE MONEDA DE ORO, PLATA, COBRE Y BRONCE.

Si esta charla os ha interesado, estoy a vuestra disposición para ir desgranando, con tranquilidad y buenos alimentos, tales leyendas, escuchadas de los labios de mi banquero educador.

Para acabar sólo os puedo decir que estas largas conversaciones con mi banquero y gran amigo, duraron a intervalos de 3 a 6 meses entre visita y visita, desde 1925 hasta 1934. Después, aparte de una visita a principios del 1939, y de otra en mayo del mismo año, no lo vi más y, según tengo entendido, murió en Nueva York en 1942.

Por todo lo que después he podido estudiar sobre arqueología, etnografía, historia, progreso técnico y dromológico, he comprobado hasta qué punto aquella persona de inmenso saber y oculto poder fáctico se anticipaba en más de cincuenta años a la mentalidad de su tiempo y a toda la futura documentación más amplia sobre la evolución de los imperialismos mundiales después del 2.500 a.C., en que surgió el primer imperio de Sargón I de Accad.

Su visión era humanista y optimista sobre el porvenir de la humanidad, a pesar de que toda su vida ejerciera, creo yo, un poder fáctico oculto y nefasto. No me extraña su orgullo, cuando me decía que era en el fondo de su ser un libertario, un anárquico (no un anarquista) y que formaba parte con muchos de sus riquísimos y poderosos amigos franceses, renanos, belgas, holandeses, hanseáticos, suecos, finlandeses, húngaros, etc. de la FEDERACIÓN ANÁRQUICA INTERNACIONAL (FAI), que no tenía nada que ver, pese a la similitud de las iniciales, con la FEDERACIÓN ANARQUISTA IBÉRICA.

He traído fotocopias de un artículo «científico» sobre la banca de hace unos 4.500 años en Accad. No hay que olvidar que el modelo de la civilización monetaria dineraria y bancaria de Accad se impuso rapidísimamente en toda Asia Menor y en Egipto, las dos únicas excepciones bajo este aspecto en el mundo antiguo hasta el 800 a.C., cuando empezó en un pequeño imperio helenizante del Helesponto LA ACUÑACIÓN DE PIEZAS DE MONEDA METÀLICA INTRÍNSECA.

Os he de explicar cómo empezaron las únicas relaciones que he tenido con la gran banca, la que sabe hacer usura al por mayor, pero a bajo interés, inventando «dinero imaginario-abstracto» que los favoritos devuelven después bajo forma de dinero SUDADO Y RESUDADO CREADOR DE EXCEDENTES DE PRODUCCIÓN, LOS CUALES HACEN MERCANTILMENTE SOLVENTE dicho dinero imaginario-abstracto inventado, PERO MARAVILLOSAMENTE PROMOCIONADOR EN LA PRÁCTICA.

El único mal que encontraba mi viejo amigo, me daba la razón a medias, es que este dinero imaginario inventado-PROMOCIONADOR DE TODO EL MERCADO CONJUNTO fuera iniciativa y apropiación privada de un gran banco privado, en lugar de ser fruto de una INICIATIVA LEGISLATIVA-COMUNITARIA QUE DETERMINARA AUTOMÁTICAMENTE la cuantía de este dinero inventado-PROMOCIONADOR en función DE LOS EXCEDENTES REALES PARA CONSUMO Y PARA INVERSIÓN, LOS CUALES:

  1. sin este dinero financiero y acreditativo inventado, son terriblemente nocivos, generadores de crisis anti-económicas gravísimas y han de ser destruidos o desviados hacia armamentismos absurdos,
  2. pero pueden ser registrados según análisis y estadísticas fiables, hoy en día cada vez más exactas, gracias a los progresos teóricos y prácticos hechos por la información telemática del tipo «inputs-outputs» en tiempo real.

En cuando a la «pequeña» banca y a los banqueros de pacotilla, esta banca enclenque y estos banqueros mezquinos, sin imaginación, sólo conciben su negocio como una indigna usura del mercado que deberían fecundar con una profesionalidad menos indigna, esta banca de pequeña usura del mercado a base de préstamos bancarios con intereses exorbitantes de ahorros privados ya sudados y resudados, mal o nada retribuidos por las instituciones contables donde ricos y proletarios se ven obligados a depositar su dinero.

Con esta banca tan maltusiana, -característica de los países de antigua y grande civilización, pero, desde hace siglos en plena decadencia-, miserablemente usurera con préstamos ridículos, intereses muy altos, y malas pulgas continuamente, mi padre no quería tener tratos y quizás tenía razón, aunque este alejamiento deliberado lo descapitalizó en un tiempo de mercado negro con una inflación galopante, que estos bancos miserables seguían ufanos, mientras el mercado oficial malvivía en una deflación durísima.

Los pocos tratos que yo tuve con esos bancos y su mentalidad me llevaron a todos los desastres posibles e imaginables.

Pero ¡qué importa! A mis casi 80 años, todo han sido experiencias muy fructíferas de cara a una comprensión más bella de la enorme aventura humana desde hace unos 6/5 millones de años (según los entendidos), para llegar a una cortísima era civilizada de unos 10.000 años, en la que moneda, valores mercantes-monetarios, valores liberales-monetarios, dinero y banca son los instrumentos privilegiados del progreso trans-animal o de las recesiones infra-animales de nuestra crono-especie.


Nota:

1Las aduanas son restablecides como instrumento de control contable de las mercancias, pero sin aplicar cargos, es decir, derechos de aduana.

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