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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

 

¿Qué es el dinero?

Agustí Chalaux

 

INDICE
Introducción

Capítulo I.-
Qué nos explican los economistas
1.- Formas en qué se nos presenta el dinero
2.- Funciones del dinero
3.- El concepto de dinero
4.- La creación del dinero

Capítulo II.-
Una nueva visión de la realidad monetaria
1.- Las mercancías correctas
2.- Las "unidades monetarias"
3.- Los "precios de venta" y los "salarios"
4.- Los "instrumentos monetarios"
5.- Síntesis final

Capítulo III.-
La factura-cheque
1.- Racionalidad y mercado
2.- Características anti-"científicas "del sistema monetario actual
3.- La "factura-cheque" pro-"científica"
4.- La telemática al servicio del sistema monetario

Capítulo IV.-
La invención de dinero en el nuevo sistema monetario
1.- Invención "exacta" de dinero sobre mercancías concretas
2.- "Crisis monetarias" y neutralidad "de la moneda"

Referencias bibliográficas

INTRODUCCIÓN
¿Qué es el dinero?
Hace cierto tiempo, esta palabra tan evocadora tenía un significado bien preciso para todo el mundo:
- el dinero era "una cosa concreta" (una pieza de metal), un billete de papel,...);
- el dinero tenía un valor "intrínseco", o bien lo representaba (el billete de papel representaba el oro en las cajas de cualquier banco, antiguamente, o en las cajas del banco Central o del Tesoro en tiempo más recientes):
- como que tenía este valor intrínseco concreto, se podía entregar a cambio de otra mercancía concreta;
- el dinero era pues considerado como "tercera mercancía concreta", intermediaria en el intercambio de dos mercancías concretas cualesquiera.

Estas ideas eran heredadas de los tiempos en qué estaba en vigor el sistema monetario "metalista" (monometalista o bimetalista), basado en "el patrón-oro" (0 bien "patrón-plata", o bien "patrón-oro-plata", según los casos y las épocas).
En este sistema, el dinero consiste en piezas de oro (o y/de plata) de valor intrínseco; si hay "billetes de banco", estos son inmediatamente convertibles en metal, sin que ninguna excepción no esté legalmente prevista, puesto que se supone que la emisión de billetes está fundamentada en unos depósitos metálicos existentes en las arcas de los bancos emisores.

Pero los sistemas "metalistas desaparecieron durante la 1ª Guerra mundial, y murieron definitivamente con la Gran Depresión. Durante la 1ª Guerra mundial, muchos de los países beligerantes tuvieron que suprimir la convertibilidad oficial de sus "billetes de banco" y devaluarlos en "pseudo-billetes de curso forzoso": las reservas metálicas estaban agotadas, y no obstante, hacía falta continuar la guerra! Todo y la restauración de una relativa convertibilidad tras la guerra, con la crisis del 29 -precisamente provocada por esta restauración, pese a que hubiera sido parcial- y sus consecuencias en Europa durante la década de los 30, la muerte del "patrón-oro" o convertibilidad "en" oro fue definitiva.

Hoy en día, la mayoría de las personas saben que el dinero ya no tiene ningún valor intrínseco, y que no está apoyado por ningún depósito metálico.
No obstante, no podemos decir que el concepto "dinero" sea una cosa clara y evidente, no sólo para la gente de a pie, los "vulgares mortales", sino tampoco por los mismos economistas, que todavía no se han puesto de acuerdo en una definición de este concepto aceptada universalmente.
Veamos de todos modos qué nos dicen, los economistas; después, intentaremos de hacer una reformulación del concepto, que nos sirva:
1º..- para proponer una reforma del instrumento monetario actual, en función de otorgarle una mayor racionalidad;
2º.- para examinar el problema de la invención "de dinero", y formular en este campo una hipótesis de trabajo muy fácilmente experimentable, a partir de la reforma del instrumento monetario anteriormente propuesta.

CAPÍTULO I
Qué nos explican los economistas

Expondremos en este capítulo, de manera muy resumida, las aportaciones principales de la "economía" actual al conocimiento de la realidad monetaria.

1.- Formas en qué se nos presenta el dinero
"La moneda se presenta hoy a la persona de la calle de tres formas diferentes:
1- Piezas de metal de curso legal, es decir, que pueden ser impuestas como pago de toda compra o como forma de saldar cualquier deuda;
2- Billetes de banco también de curso legal, a veces convertibles en metal, pero que muy a menudo recurren al curso forzoso, lo cual significa que el banco que los ha emitido está dispensado de reembolsarlos en metal;
3- Existe una tercera categoría menos conocida: las unidades económicas, constatando que pueden hacer sus saldos entregando cheques sobre los bancos dónde han hecho anteriormente depósitos a la vista, cuentan como haberes monetarios el montante de las cuentas corrientes que los bancos han abierto.
Hay pues tres series de instrumentos monetarios: la moneda metálica, la moneda "fiduciaria" (billetes de banco), la moneda "escritural" (cuentas corrientes en el banco)" (1).
De estas tres formas de dinero existentes hoy en día, remarcamos que las dos primeras son responsabilidad -en nuestro país- del Banco Central, mientras que la emisión de la tercera forma de dinero es responsabilidad de los diferentes bancos no estatales.

2.- Funciones del dinero
"En el término dinero confluyen tres conceptos jurídicos y económicos diferentes, que algunos autores, siguiendo Aristóteles, presentan como atributos o funciones "" del dinero; estos conceptos -unidad de cuenta, medio de pago y depósito de valor- se unen históricamente por su coincidencia, no necesaria, en determinados bienes o instrumentos mercantiles.
Entendido como unidad de cuenta, el dinero es el patrón de medida abstracta utilizado para expresar las valoraciones económicas de las cosas o derechos.
Entendido como medio de pago, el dinero es el conjunto de instrumentos con los cuales, por ley o costumbre, se hace efectivo el pago de las obligaciones que no tienen estipulada le entrega de otra cosa o género determinados; el deudor se libera entregando los bienes definidos como dinero por la cantidad convenida, y el acreedor ha de aceptarlos necesariamente como pago válido. Entendido como depósito de valor, el dinero consiste en el conjunto de las cosas o derechos que los sujetos económicos emplean para guardar poder de compra de fácil o de inmediata utilización; estas cosas o derechos deben satisfacer la condición que su efectiva transformación por medio de pago no implique una valoración futura aleatoria.
En el primer sentido (dinero numerario) el dinero es un concepto estadístico contable lógicamente independiente de los instrumentos usados como medio de pago o depósitos de valores, aunque de hecho estos presenten un número fijo de unidades de cuenta.(....)
En su acepción de medio de pago, el dinero es un concepto esencialmente jurídico; es el ordenamiento jurídico el que decide en cada momento los instrumentos que poseen la propiedad de liberar con su entrega de las obligaciones pecuniarias.(...)
En su acepción de depósito de valor, el dinero es un concepto exclusivamente económico. Se asocia al de liquidez, facultad de bienes y derechos para transformarse rápidamente en medios de pago a un valor predeterminado. Por definición, los medios de pago son plenamente líquidos (...).
La definición estadística de dinero como depósito de valor evoluciona con el tiempo, a medida que se desarrollan los sistemas financieros.(...)" (2).

3.- El concepto del dinero
Podemos establecer, como mínimo, dos definiciones diferentes del concepto "dinero".
Primera: "La moneda puede ser así definida: todo haber líquido, es decir, que ha recibido de la ley o sólo de la costumbre el privilegio de poder ser impuesto como forma de saldar toda compra o deuda, inmediatamente, sin reserva, y a precio fijo en consideración del montante de esta compra o de esta deuda.
No es necesario -y ya no es conforme a la situación moderna- de hacer intervenir la noción de metal en la definición de la moneda. No es ni siquiera indispensable, para que un haber líquido sea considerado como "moneda", que sea entrega convertible en metal; esto es deseable, pero no es esencial. Tampoco es necesario que tal o tal otro haber disfrute de curso "legal". La posibilidad de ser impuesto en pago puede provenir
simplemente de costumbres establecidas. Este es el caso de la moneda escritural" (3) .

Segunda: "La unidad de principio (de las diversas formas monetarias existentes) reside en la natura profunda de todas las monedas, sean cuales sean las formas que revistan. La moneda no es ni un objeto ni una mercancía ordinaria. Es una deuda: representa la deuda del establecimiento financiero del cual lleva el nombre de una manera o de otra. Un billete de banco francés es una deuda del Banco de Francia, incluso si esta deuda no es nunca reembolsada en el sentido preciso del término. Una cuenta al Westminster Bank constituye una deuda de este establecimiento anglo-sajón (...) La conversión de un billete en moneda de cuenta por la entrega de este en una ventanilla de banco, el giro de una suma de una cuenta a otro mediante un cheque entregado por el pagador sobre su banco, no son sino transferencias de la deuda en cuestión. La moneda es pues por esencia una deuda circulando". (4).


4.- La creación del dinero
Ahora podemos entrar en una importante cuestión: de dónde sale, el dinero?
El proceso por el cual entra nuevo dinero en "la economía", la denominan los economistas de "invención" o creación "" de dinero. Para poder comprender este proceso, debemos recordar que hay tres formas de dinero; y que concebimos el dinero como una deuda de la entidad emisora.

1.- Creación de dinero "efectivo": las dos primeras formas monetarias (monedas y billetes), constituyen el "dinero efectivo". Como que son emitidas por el Banco Central, representan una deuda de éste.
Ahora bien, cuando crea dinero efectivo el Banco Central? Pues cada vez que pone en circulación extra-bancaria (es decir, fuera de los bancos), un nuevo billete o moneda. Esto pasa, por ejemplo, cuando paga en efectivo un exportador, a cambio de la moneda extranjera que este le ha vendido; o cuando entrega billetes al estado, concediéndole así un crédito; o bien cuando compra oro, entregando billetes a cambio. Cada entrega de billetes es una contracción de deuda por parte del banco central; pero fijémonos que esta deuda tiene siempre como contrapartida, o bien la entrega de algún bien (divisas, oro), o bien la contracción de una deuda por parte de quien ha recibido los billetes (deuda contraída por el Estado acreditado).

2.- Creación de dinero "bancario": de hecho, pero, la creación de dinero efectivo es de poca importancia en relación al volumen monetario total de un país. El dinero "bancario" (o escritural, o endo-contable: es decir, las cuentas corrientes) es hoy en día mucho más importante que el efectivo; se calcula que puede representar hasta el 70% de la masa monetaria total d' un país.

El proceso de creación de dinero bancario está, evidentemente, en manos de los bancos particulares, y es más complejo que el anterior.

Para comprenderlo tendremos que hacer, siguiendo los economistas, la siguiente distinción:
a) Dinero: se define como la suma de efectivo "en manos del público" y depósitos "bancarios del público".
b) Base monetaria: se define como la suma de efectivo "en manos del público" +"Reservas de los bancos particulares" (constituidas, éstas, por la suma de "Efectivos en las cajas de los Bancos" +"depósitos de los bancos en otros bancos o en el banco Central").

Fijémonos que el concepto de base "monetaria representa pasivos (es decir, deudas) exclusivamente del banco central, que son evidentemente una deuda de éste); mientras que el concepto de "dinero" reúne a la vez pasivos del Banco Central (el efectivo en manos del público) y pasivos de los Bancos particulares (los depósitos del público, o el dinero bancario).
Pues bien, así como el dinero efectivo (recordemos: monedas y billetes) se creaba con la contrapartida de una entrega de bienes o de la contracción de una deuda, el dinero bancario tiene siempre como contrapartida la contracción de una deuda (por parte de quien recibe dinero del Banco, evidentemente): esto es, es siempre el resultado de la concesión de un crédito.

Pero la capacidad de conceder créditos (es decir, de crear dinero bancario) por parte del sistema bancario no es ilimitada, sino que: - sólo puede originarse a partir del aumento de la base monetaria (es decir, la creación de dinero efectivo y la concesión de créditos por parte del banco Central), -y está limitada por la proporción entre "reservas" y depósitos " al interior del Banco, y por la proporción entre "efectivos y depósitos "" de los particulares. Esta limitación se expresa matemáticamente mediante un quebrado que se denomina "multiplicador de la creación de dinero".
Matemáticamente, pues, la cantidad total de dinero puede expresarse como el producto de la base monetaria del multiplicador monetario.

Dicho de una manera más sencilla un Banco podrá conceder créditos (crear dinero bancario), siempre que:
- haya un aumento de base monetaria (lo cual se traduce, en la práctica, por el hecho que aumentan las reservas del banco, puesto que suponemos que el receptor de este aumento lo deposita en el Banco);
-y que cumpla una determinada proporción (que se ha mostrado, históricamente, aceptable) entre el conjunto de sus reservas y el conjunto de los depósitos en ellos abiertos.

CAPÍTULO II
Una nueva visión de la realidad monetaria
Todo lo que hemos visto en el capítulo anterior sobre formas del dinero, funciones del dinero, concepto del dinero, nos parece francamente confuso.
El hecho que existan tres formas diferentes de dinero ya es de por sí revelador; pero el más importante es que ninguna de estas tres formas no consigue cumplir la función que nosotros creemos esencial del dinero.
Por esto propondremos un nuevo concepto de dinero", que comportará una función muy bien determinada; y propondremos, en consonancia, una nueva forma monetaria, adecuada para poder cumplir esta función.
Para conseguir esta clarificación, que creemos imprescindible para la vida "económica", nos hace falta distinguir radicalmente cuatro categorías de realidad:
1.- Las mercancías concretas realmente existentes (o potencialmente)
2.- Las "unidades monetarias"
3.- Los "precios de venta" y los "salarios"
4.- Los "instrumentos monetarios".

1.- Las mercancías concretas
Todos los seres vivos -y entre ellos, evidentemente, el hombre- necesitan consumir una serie de bienes (y, en el caso de el hombre, también de servicios) para poder proseguir y mejor realizar su existencia, su vida.
Estos bienes y servicios los denominamos "utilitarios", puesto que son útiles para satisfacer las necesidades consumidoras de los seres vivos. Del mismo modo, denominamos "utilitarismo" al conjunto de procesos de producción y distribución de los bienes utilitarios, definidos en una comunidad viviente dada.
En las sociedades humanas modernas, el utilitarismo toma una forma determinada, que designamos con el nombre d'"utilitarismo mercante-monetario". Es decir, vivimos en un régimen utilitario en que los bienes y servicios se intercambian en un mercado mediante un instrumento que es la moneda. Las personas no consumen directamente aquello que producen, sino que hay, antes de llegar al consumo, finalidad y final de cualquier proceso utilitario-, multitud de actos de intercambio.
Los bienes y servicios de esta manera intercambiados se denominan "mercancías". Son todos ellos materiales, concretos. Podemos distinguir de dos clases en la actualidad.
- mercancías producidas (ya sean finales, de consumo; o bien intermedias)
- mercancías productoras (o fuerzas de producción de las anteriores mercancías producidas; son las siguientes: trabajo, capital, empresa e invento).

2.- Las unidades monetarias
El intercambio primitivo de mercancías es "el trueque", o intercambio directo (mercancía A contra mercancía B).
En un principio, el trueque se realiza de forma intuitivamente aproximada: se puede intercambiar A por B si en aquel momento así conviene, pero en un otra ocasión quizás se cambiará A por 2B, o A por 1/2B. En definitiva: no existe todavía un sistema que permita de mesurar el valor de cambio de cada mercancía concreta y, por lo tanto, permita de realizar un intercambio de valores equivalentes. El trueque primero es un simple intercambio no mesurado de mercancías que satisfacen las necesidades momentáneas de los dos individuos actores.

Pero cuando el utilitarismo mercante crece, se amplifica, se complica, entonces se hace necesaria la invención de un sistema que permita de realizar intercambios equivalentes: esto es, un sistema de medida del valor de cambio de las mercancías. Así nacen las unidades monetarias.
Del mismo modo como para mesurar distancias concretas utilizamos el "metro", que es "una unidad de longitud" convencional y abstracta, definida de manera universal como "la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre"; así para mesurar el valor de cambio de las mercancías concretas utilizamos también "unidades monetarias" abstractas y convencionales, definidas en cada sociedad humana de manera diferente (hoy en día, definidas por cada Estado).

En la actualidad, la definición de la unidad monetaria de cada Estado no es ni siquiera fija, sino que el valor asignado a cada unidad varía continuamente en función de la evolución mercantil. La unidad monetaria no es estable, como el metro; la causa de esto es que la unidad monetaria no se define en relación a una única mercancía (cómo en otros tiempos se había hecho con el oro o la plata), sino en función de cada una y todas las mercancías producidas en la sociedad de referencia.

´ Por ejemplo: 1 pta. es el valor de cambio de x grs. de ORO
" " " a litros de VI
" " " b metros de TELA
etc.

Fijémonos que la introducción de la unidad monetaria en el mercado no hace desaparecer el trueque: el intercambio directo de las mercancías continúa exactamente igual, pero ahora es mediatizado por la unidad monetaria: ésta no es sino el común denominador (abstracto) que permite encontrar la equivalencia exacta deseada entre dos mercancías concretas cualquiera, puesto que toda mercancía puede ser ahora expresada por un valor monetario.

3.- Los "precios de venta" y los salarios
Entramos así en la tercera categoría, puesto que la expresión monetaria del valor de intercambio de cada mercancía es su "precio de venta (si se trata de una mercancía producida) o su "salario" (si se trata de una mercancía productora).

Precios y salarios los englobamos con la denominación de valores "mercantiles". Se trata de unos valores mixtos, heterogéneos, concretos/abstractos; puesto que resultan de la comparación entre mercancías concretas (1ª categoría) y unidades monetarias abstractas (2ª categoría).

La asignación, a cada concreta mercancía producida, de un valor determinado expresado en unidades monetarias abstractas, da un "precio". Ejemplo:
1 litro de vino vale "a unidades monetarias"
La asignación, a cada concreta mercancía productora, de un valor determinado expresado en unidades monetarias abstractas, da un "salario". Ejemplo:
1 jornal de obrero agrícola vale "b unidades monetarias".

4.- Los "instrumentos monetarios"
La existencia de unidades monetarias y de valores mercantiles (precios y salarios) provocó y favoreció, en las sociedades más dinámicas, un gran desarrollo mercantil. El mercado aconteció una realidad de tan gran alcance y tan compleja que el intercambio mediante el trueque era ya muy poco adecuado a las necesidades reales del mercado. El trueque no era lo suficiente "maleable", estaba sujeto a demasiadas limitaciones.

Entonces, fue necesario inventar una nueva manera de intercambiar mercancías, que fuera más ágil, que permitiera un mayor movimiento. Y así es cómo apareció, en las sociedades más adelantadas en mercado y en civilización, "el instrumento monetario", instrumento que - a partir de la existencia de unidades monetarias y de precios y salarios -hacía posible de prescindir del trueque (o intercambio directo) y pasar a una nueva modalidad de cambio, el intercambio indirecto y diferido (en el espacio o y/en el tiempo); como complemento imprescindible para el buen funcionamiento de esta nueva modalidad, tenemos la invención de la contabilidad.

En qué consiste el "instrumento monetario"? Pues, sencillamente, el instrumento monetario (un instrumento monetario) no es otra cosa que un documento de escritura en el cual se consigna la entrega de una mercancía A, por valor de "a" unidades monetarias, de la persona X a la persona Y; y la obligación correlativa de Y hacia X por valor de "a" unidades monetarias. Es decir, X suministra a Y la mercancía A por valor de "a" unidades monetarias; Y no suministra a X ninguna mercancía de un valor equivalente, sino que reconoce haber contraído una deuda hacia X por valor de "a" unidades monetarias.

Paralelamente, y para qué el pago de la deuda pueda realizarse, existe un sistema de contabilidad a base "de cuentas corrientes" (abiertas en los templos): cada vez que un "instrumento monetario" (=documento escriturado de reconocimiento de deuda e información de una transacción entre dos personas determinadas) es firmada, hay el correspondiente pase de escrituras en las cuentas corrientes de las dos personas interesadas; así, el pago ya está realizado.

Este cambio es sólo la mitad del trueque (mercancía A por mercancía B); la segunda mitad (que es la entrega de una mercancía B, de valor equivalente al de la mercancía A ya entregada) quizás no se realizará nunca entre las mismas personas implicadas en el primer cambio; pero sí que se realizará de manera indirecta en la globalidad del mercado: puesto que el mercado no es intercambio de mercancías por "moneda", sino intercambio de mercancías concretas por mercancías concretas; sólo que, con la invención de las unidades monetarias, este intercambio se hace a través de medida monetaria; y con la invención de los instrumentos monetarios, este intercambio se hace de manera indirecta y diferida.

Un ejemplo simplificado de intercambio indirecto a través de instrumento "monetario" podría ser el siguiente:

X necesita 2 sacos de cebada, y dispone para el intercambio de1 saco de trigo;

Y dispone de 2 sacos de cebada, pero le interesa obtener 1 cerdo;

Z dispone de un cerdo, y le interesa 1 saco de trigo.
Suponemos que el valor de 2 sacos de cebada, 1 saco de trigo y 1 cerdo es equivalente, y es de "a" unidades monetarias.
Entonces tendremos que:

- Y entrega los 2 sacos de cebada a X; a cambio, X firma el documento conforme debe
a Y por valor de "a" unidades monetarias; este valor será descontado de su cuenta corriente y abonado en la cuenta corriente de Y.

- Y, con "el poder de compra" de "a" unidades monetarias que ha obtenido gracias a la venta de los 2 sacos de cebada, comprará a Z el cerdo: Z le entregará el cerdo y él firmará el instrumento monetario reconociendo una deuda de "a" unidades monetarias hacia Z; este valor será abonado en la cuenta corriente de Z y descontado de la de Y (con lo cual la cuenta corriente de Y habrá devuelto al saldo inicial).
- Finalmente, Z utilizará el poder de compra obtenido de la venta del su cerdo, para comprar a X 1 saco de trigo, por el mismo procedimiento de entrega, firma del documento y pase de cuentas corrientes; ahora a X se le abonarán "a" unidades monetarias, y a Z se le descontarán: cada uno de ellos habrá devuelto también al saldo inicial.
Resultado: las respectivas deudas contraídas se han finalmente anulado globalmente, y cada cual ha conseguido la mercancía que necesitaba.

5.- Síntesis final
Como síntesis final del concepto de "dinero" que proponemos, diremos que se trata de una realidad muy compleja, surgida a través de varias etapas históricas, y que hace falta hoy en día distinguir los siguientes niveles:

1.- Unas mercancías concretas, producidas o productoras, que se quiere intercambiar: sin su existencia, no tiene ningún sentido hablar de "dinero";

2.- Unas "unidades monetarias", creadas por convención numérica-abstracta, que sirven para mesurar el valor de cambio de las anteriores mercancías concretas, y así permiten de realizar intercambios equivalentes;

3.- Unos "precios de venta" y unos "salarios" valores mixtos concretos/abstractos surgidos de la intercomparación entre mercancías concretas y unidades monetarias abstractas;

4.- Y, finalmente, unos "instrumentos monetarios", sólo posibles cuando ya existen las unidades monetarias, y que no son otro cosa que un documento escritural que informa de un acto mercantil elemental de compra-venta, y avisa del reconocimiento de una deuda por valor de un número determinado de unidades monetarias -siempre este documento está referido a dos personas concretas, bien identificadas-.

La unidad monetaria es una unidad de medida, y como tal es radicalmente abstracta. Reencontramos aquí el que los economistas denominan "función de unidad de cuenta o patrón de medida" del dinero; pero, para nosotros, esta función no corresponde al "dinero" en general, sino únicamente a la unidad "monetaria", bien precisada y definida.

El instrumento monetario es un documento que registra un acto de medida (una medición), puesto que indica el precio de una mercancía intercambiada; es también un documento que registra un acto mercantil elemental (un acto de compra-venta); finalmente, es un documento que registra la contracción de una deuda de una persona hacia otra. Por este último concepto, se aproxima a la concepción del "dinero como deuda" de los economistas. Pero también nosotros aquí hemos precisado mucho más este concepto, y no hablamos de "dinero como deuda", sino del "instrumento monetario como reconocimiento de una deuda contraída a través de un contrato interpersonal".

Las concepciones del "dinero como medio de pago" y de "dinero como liquidez" quedan también visiblemente modificadas: en efecto, el acto de pago no consiste, según nuestra concepción, en la entrega de un bien denominado "dinero" sino únicamente en el hecho de una "pasación de escrituras" a partir de la existencia de un instrumento monetario; y la liquidez de una persona consiste, no en la posesión de un bien denominado "dinero", sino únicamente en el saldo de su "cuenta corriente".

Una característica muy importante del planteamiento de la cuestión monetaria que hacemos, y que lo diferencia enormemente de la concepción actual, es que "la emisión de dinero" no es un asunto del Banco Central o de los Bancos, sino que cada persona que firma un "instrumento monetario" está, de hecho, "emitiendo dinero", con la limitación evidente del saldo de su cuenta corriente. (No nos referimos aquí a la " invención de dinero", de la cual hablaremos más adelante, en el capítulo IV; sino a las transacciones mercantiles corrientes).

Actualmente, las autoridades monetarias o los Bancos emiten una cantidad determinada de "dinero", y este circula y circula indefinidamente; por el contrario, tal y como hemos planteado el funcionamiento del instrumento monetario, éste es emitido por el interesado al hacer una compra, y circula únicamente para aquella compra. Cada instrumento monetario firmado es "signo de emisión monetaria", y esta emisión la realizan los particulares, con la limitación, como ya hemos dicho, del saldo de su cuenta corriente. Toda persona está capacitada para "contraer deudas" y, por lo tanto, para firmar los correspondientes "reconocimiento de deudas", en función de la liquidez disponible en su cuenta corriente.

Hace falta finalmente, que resaltemos el siguiente hecho, el más definitorio de la concepción monetaria que proponemos: y es el hecho que, sin la existencia de mercancías concretas a mesurar y a intercambiar, todo "el montaje monetario" no tiene absolutamente ningún sentido. Las mercancías concretas son el fundamento último de la existencia de unidades monetarias, de valores mercantiles (precios y salarios) y de instrumentos monetarios.
Podríamos hacer la siguiente definición metafórica del conjunto de "realidades monetarias" (que podemos denominar también "sistema monetario):
El "sistema monetario" es un espejo en el cual se reflejan las mercancías concretas:

1.- los "valores mercantiles" son la imagen estática reflejada;

2.- los "instrumentos monetarios" son la imagen dinámica reflejada (imagen de los movimientos de mercancías)

3.- las "unidades monetarias" son el esquema abstracto-numérico de las imágenes anteriores.


CAPITULO III

La "factura-cheque"

Es evidente que la concepción monetaria que hemos propuesto no pretende ser la explicación de la realidad monetaria actual.

Históricamente, en algunos lugares, el "sistema monetario", no obstante, había sido bastante parecido a la descripción que hemos hecho en el capítulo anterior (mirad el anexo); lo que nos interesa es que vuelva a serlo.
Hemos descrito, pues, no aquello que es, sino aquello que fue y aquello que debería volver a ser.

1.- Racionalidad y mercado
Por que hace falta cambiar el sistema monetario actual?
Por una razón muy sencilla: porque es irracional, anticientífico.

El sistema monetario es una convención inventada por el hombre para obtener "imágenes" de las mercancías concretas. Estas imágenes tienen por primera finalidad de facilitar y agilizar el intercambio de mercancías. Y tienen una segunda finalidad, que es la de proporcionar información sobre este mismo intercambio. Las imágenes más o menos abstractas que proporciona el sistema monetario son fácilmente transportables, analizables, sintetizables, estudiables, etc..., mucho más fácilmente que no las propias mercancías concretas. El estudio de la información así proporcionada sirve a la vez para hacer posible una gestión de mercado más eficiente, más rentable, etc. Si este estudio puede hacerse según cánones "científicos" mucho mejor: mayor será la capacidad de manipulación del mercado que obtendremos.

Pero para poder cumplir estas funciones, hace falta que las imágenes obtenidas sean fieles a la realidad: que no estén distorsionadas ni deformadas, que sean lo más precisas y exactas posibles. La fiabilidad de la imagen obtenida dependerá evidentemente del espejo ("sistema monetario") empleado. Nos hace falta un sistema monetario racional; si es pro-"científico", mejor. Y el actual no lo es.

2.- Características "anticientíficas" del sistema monetario actual
El sistema monetario actual es irracional y "anticientífico" por varios motivos, algunos de los cuales ya han sido mencionados: diversidad de formas de "dinero", definición poco rigurosa del concepto de "dinero", etc.
Pero, sobre todo, es inadecuado como "sistema de medida".

Recordemos que toda realidad monetaria se fundamenta sobre el fenómeno inicial de la medida "del valor de cambio de las mercancías concretas". Las "imágenes monetarias" son, por naturaleza, "imágenes métricas".

Hace falta pues que la medición efectuada por "unidades monetarias" se convierta en un acto el más científico posible. Con el sistema monetario actual, esto es imposible: las imágenes que nos proporciona están siempre deformadas debido a dos hechos fundamentales:

1.- Los "pseudo-instrumentos monetarios" en circulación (que son las tres formas de dinero mencionadas: monedas, billetes, cuentas corrientes, es evidente que no se asemejan en nada a la definición de instrumento monetario que hemos dado), que deberían ser documentos de medida de un único acto mercantil elemental, es evidente que sirven para multitud de ellos: son altamente dinámicos, y así no hay estadística posible.

2.- Estos mismos pseudo-instrumentos - pese a que sean de tres clases- son uniformes dentro de cada clase: no nos indican qué se ha intercambiado, ni cuando, ni como, ...: es evidente que así no hay analítica posible.

Hay una tercera característica, no directamente "anticientífica", pero si de consecuencias muy importantes: y es su anonimato, que hace imposible la identificación, la personalización de cada acto mercantil elemental.

Podríamos también mencionar otros hechos laterales, consecuencia indirecta de estos fundamentales: por ejemplo, los "valores mercantiles" (precios y salarios) también son actualmente imágenes deformadas por la carencia de libertad real en el mercado.

La conclusión que se impone es que el sistema monetario actual ha degenerado, de "sistema métrico" que debería ser, en "sistema confuso" y "confusionista ".

3.- La "factura-cheque" pro-"científica"
Frente al confusionismo actual, haremos una propuesta razonada sobre la forma que debería tomar actualmente un instrumento monetario que se quisiera pro-"científico" apto para el estudio según método "científico".

Proponemos la instauración de un único tipo de instrumento monetario -tan diversificado como haga falta- que denominamos "factura-cheque".
Sus características serian las siguientes:

1.- Es un cheque de emisión personal-nominativa, puesto que corresponde a un libre contrato entre dos personas: el "cliente-deudor-librador", que es el que recibe la mercancía y contrae la deuda por su firma; y el "proveedor-beneficiario", que es el que entrega la mercancía y se beneficia de la deuda contraída por el otro. En el cheque, pues, constan los nombres de estas dos partes y el número de la cuenta corriente de cada una.
De esta manera queda garantizada la total personalización del documento.

2.- Este cheque está rigurosamente cerrado en una única transacción mercantil elemental: un vez realizada la correspondiente pasación de escrituras será, pues, automáticamente neutralizado y archivado por el establecimiento del tirador.
Asimismo, no será endosable a otro que no sea precisamente el mismo beneficiario.
De esta manera queda garantizada la total inmovilización del documento, fundamento de toda posterior estadística.

3.- Este cheque será además factura omni-informativa, que detallará y explicitará todas y cada una de las características de la transacción: fecha, código de la mercancía, cantidad, calidad, precio de la mercancía, número de factura,...
Esta plena información es el fundamento de toda analítica posterior.
Para facilitar la tarea analítica, además, se establecerán "modelos" de Factura-cheque tan diversificados como haga falta, en función de las características específicas de cada transacción.

4.- Esta factura-cheque, además, especificará el plazo de pago por parte del cliente-deudor-librador; en el supuesto de que no sea el pago al contado, los intereses pagados por el descuento bancario irán a cargo también del cliente-tirador-deudor.

Un sistema monetario basado sobre "la factura-cheque" estaría compuesto de los siguientes elementos:
- una "unidad monetaria" radicalmente contable-abstracta, definida de manera convencional por' la autoridad;
- un conjunto de valores "mercantiles" (precios de venta y salarios) libremente originados en el mercado, en función de la relación variable "mercancías concretas/unidades monetarias abstractas";
- unos instrumentos monetarios únicos: los definidos como "factura-cheque", en el marco de una contabilidad o sistema de cuentas corrientes personales.
La liquidez (capacidad o poder de compra?) de cada persona existiría únicamente bajo forma de saldo en la cuenta corriente; la cuenta corriente sólo podría alimentarse a partir de una factura-cheque a favor de dicha cuenta, y, a la vez, el saldo sólo podría transferirse, igualmente, por factura-cheque a favor de otra cuenta corriente.

Es evidente que la implantación de tal sistema supone la radical desaparición de los actuales "billetes de banco" (y monedas), así como todos los documentos e instrumentos auxiliares basados en ellos (cómo por ejemplo las cuentas corrientes actuales).

4.- La telemática al servicio del sistema monetario
Para actualizar un sistema monetario como el propuesto, contamos hoy en día con una tecnología que se adecua perfectamente a las necesidades planteadas.

Estas necesidades son esencialmente:
- encontrar una manera fácil y cómoda de escribir "factures-cheque";
- encontrar una manera rápida de efectuar las pasaciones de escrituras entre cuentas corrientes;
- encontrar una manera rápida y sin error posible de realizar la centralización de todas las "facturas-cheque" a efectos analíticos y estadísticos, para poder obtener una máxima y óptima información sobre el mercado.

Todo el mundo adivinará que la manera de conseguir todo esto existe ya, y es utilizada hoy en día por todos los Bancos, por pequeños que sean: es la "telemática".
Hasta hace poco un tiempo, se hablaba de "informática", que viene a significar "trabajo sobre información puesta en forma matemática, según tecnología electrónica".
Hoy hablamos ya de la telemática "", que no es sino "informática a distancia", porque dos ordenadores muy alejados en el espacio pueden intercambiar información de manera instantánea, si están conectados en una red.

Todo el que tenga algo de noción sobre telemática verá que es la tecnología más adecuada y eficaz para poner en práctica el sistema monetario basado en la factura-cheque.

Tendremos así una "moneda electrónica", es decir, definitivamente desmaterializada:
- las "facturas-cheque" las realizará un "mini-ordenador" en poder del vendedor: éste accionará el teclado según las características de la venta y la factura-cheque se imprimirá automáticamente: sólo hará falta firmarla;
- si el mini-ordenador del establecimiento del vendedor está conectado al de su banco, y el ordenador del banco conectado al del banco del cliente (en caso de que no se trate del mismo banco), entonces la pasación de escrituras se hace también automáticamente e instantáneamente;
- todos los ordenadores de todos los bancos estarán reunidos en una red a nivel de la total comunidad: todas las facturas-cheques serán automáticamente centralizadas, para su análisis y estadística a fines puramente "científicos"-mercantiles.
Esta "desmaterialización" del dinero pondrá finalmente en evidencia, a los ojos de toda la población, la radical abstracción de esta invención humana. Será finalmente evidente que el "dinero" o, hablando con más precisión, los "instrumentos monetarios", no tienen ningún "valor intrínseco", sino que son únicamente imágenes abstractas de las mercancías concretas, objeto del utilitarismo del hombre.


CAPITULO IV
La invención de dinero en el nuevo sistema monetario
Nos queda por tratar la importante cuestión de la creación "o invención" de dinero.

En el capítulo I hemos visto cómo actúan los Bancos: estos inventan "dinero bancario" en función del aumento de la base "monetaria" (recordemos =deudas o pasivos del Banco Central), y manteniendo siempre una cierta relación entre las "reservas" del banco y los "depósitos" que se le han confiado.

Mientras que el Banco Central inventa "dinero efectivo" (monedas y billetes) en función de la entrega de bienes "materiales" (oro, divisas,...) o de la concesión de créditos (al Estado, a los Bancos,...). Pero ya hemos dicho que el dinero efectivo representa una proporción más bien pequeña de la masa monetaria total. Esto quiere decir que, sobre todo, se inventa "dinero bancario". Y el dinero bancario no se inventa sobre bienes concretos, sino sobre la base "monetaria", que a su vez es "una invención" del Banco Central.

De forma que la mayor parte de la actual invención de dinero es "invención de dinero sobre dinero": es cierto que este procedimiento cuenta con ciertas garantías, y por esto se practica; pero también es cierto que actualmente la invención de dinero bancario está fuera de control (aun cuando los bancos Centrales digan que pueden controlar el mecanismo de invención).

Pero el nuevo planteamiento monetario que hemos hecho nos trae a conceder más importancia a otra manera de inventar dinero: inventar dinero sobre mercancías concretas existentes, no vendidas: es decir, sobre los excedentes de producción. Si el dinero no es otra cosa que una imagen de las mercancías concretas, hace falta que cada mercancía tenga su imagen (estática: precio; y dinámica: venta). Cuando una mercancía no ha podido ser vendida, pues, no sólo podemos, sino que hace falta inventar la capacidad de compra necesaria para que sea comprada. Si esto no se hace, se generan graves desequilibrios en el mercado (las tan famosas "crisis de inflación y deflación).

1.- Invención "exacta" de dinero sobre mercancías concretas
Es de una total evidencia que la implantación del sistema monetario que hemos propuesto, por la plena información de mercado que proporcionaría, permitiría el cálculo exacto de los posibles excedentes de producción existentes en el mercado en un periodo de tiempo determinado.

Una vez este cálculo realizado, haría falta únicamente inventar el dinero correspondiente, el poder de compra correspondiente. Por una serie de motivos que aquí no explicaremos, nuestra propuesta es que esta invención de dinero sea "comunitaria", es decir, la gestione el Estado como gerente de la comunidad geopolítica. Si se hace así, este poder de compra a inventar en función de los excedentes de producción podrá ser repartida de manera equitativa entre todos los miembros de la comunidad.

La invención "comunitaria de dinero" podría revestir dos formas:
- invención "crediticia-financiera", invención de poder de compra a repartir entre las empresas para inversión, en función de los excedentes de mercancías inversivas (de equipamiento);
- inversión "financiera-consumptiva", invención de poder de compra a repartir entre la población consumidora, en función de los excedentes de mercancías de consumo

La invención comunitaria de dinero no es obstáculo para la continuación de la invención privada-bancaria de dinero; lo que sí haría falta es dar a ésta unos límites.
Actualmente, los Bancos, a la hora de calcular sus posibilidades de invención de dinero bancario, toman en consideración la totalidad de los depósitos confiados a ellos: cuantos más depósitos, más capacidad de invención.
Nuestra propuesta es de limitar esta "base" de la invención de dinero bancario a los "depósitos a plazo", e impedir a los bancos de inventar dinero sobre los "depósitos a la vista". Los depósitos a la vista pasarían entonces a ser considerados como la garantía "subsidiaria" de la invención comunitaria de dinero sobre los excedentes de producción.

2.- "Crisis monetarias" y neutralidad "de la moneda
Se dice a menudo que cuando la moneda "funciona mal", tiene repercusiones directas sobre la economía y que, entonces, no es "neutra".

Se dice que la concepción de la moneda como instrumento neutro "quizás podría caracterizar una situación en qué la moneda no estaría ni sobre ofertada ni sobre pedida . Pero una tal situación es excepcional; El estado normal de una economía es la de desequilibrio monetario. En caso de desequilibrio, la moneda pasa a ser factor de perturbación para la economía en su conjunto, o instrumento de acción. No es neutra y puede incluso llegar a ser "dirigente". (...) Lo más simple es rechazar la vieja teoría de la moneda neutra y presentar esta como medio de acción en manos de sus detentores (sobre todo los bancos, que tienen siempre en reserva) que puede servir para modificar incluso ciertos factores reales de la economía en su conjunto, sea en el plan nacional, sea las relacionas internacionales. Sin duda, esta posibilidad de orientar toda la economía por la moneda no se manifiesta sino cuando el equilibrio monetario es imperfecto. Pero este equilibrio no es perfecto, lo hemos visto ya, sino excepcionalmente: es una situación a la cual se llega por el juego de las voluntades humanas, no sin haber triunfado sobre ciertas resistencias" (1).

El problema aquí planteado tiene solución inmediata a través de los sistemas propuestos de invención comunitaria de dinero, en función de los excedentes de producción".

Es cierto que el utilitarismo humano se encuentra constantemente en estado de desequilibrio. El desequilibrio existente es, según la hipótesis que sustentamos, un desequilibrio entre "PRODUCCIÓN" y HACIENDA "": esto se traduce por el hecho que "el volumen producido (total poder de venta) excede el poder de compra privado": esto es, existen EXCEDENTES DE PRODUCCIÓN.

Pero si el sistema monetario es racional y ovni- informador, como hemos dicho, podremos calcular con precisión y exactitud el alcance de estos excedentes, y podremos en consecuencia, crear el poder de compra correspondiente. Este poder de compra que inventaremos (comunitariamente) será complementario del poder de compra privado (generado privadamente por el mercado, como retribución a las fuerzas productoras), y será auto- equilibrador del utilitarismo: devolverá el utilitarismo a un estado de equilibrio entre "PRODUCCIÓN" y HACIENDA ".

La invención de dinero complementario-autoequilibrador siempre dependerá de una voluntad e iniciativa auto-política; pero cuanto más racional y plenamente informativo sea el sistema monetario en vigor, menos dosis de "voluntarismo- autopolítico" hará falta. La mejor garantía de la" neutralidad "monetaria es la racionalidad del sistema monetario.

La "neutralidad" monetaria consiste en que las imágenes reflejadas en el espejo que es el sistema monetario sean fieles a la realidad: y ya hemos visto que esto depende de que el sistema monetario cumpla las condiciones necesarias para un sistema de medida pro-"científica".
Si las imágenes reflejadas están deformadas por defectos y vicios del sistema monetario:

1.- El desequilibrio existente no podrá ser mesurado, por lo tanto no se podrá encontrar un mecanismo auto-equilibrador;
2.- Las "voluntades anti-políticas" aprovecharán la confusión reinante para hacer que el Desequilibrio existente redunde en favor suyo; por eso es por lo que la moneda Continúa siendo hoy anti-científica y desinformativa.


Referencias bibliográficas del Capítulo I

(1) ENCYCLOPAEDIA UNIVERSALIS, Vol. "Monnaie", pp.262-263 E.U.. France S.A., 1968, 3ª ed. 1977.

(2) ECONOMÍA PLANETA, Vol
"Dinero", pàg.449-451.

(3) ENCICLOPAEDIA UNIVERSALIS, Vol. E.U. France S.A. 1968,
3ª ed.1977.

(4) ENCICLOPAEDIA UNIVERSALIS, Vol E.U. France, S. a. 1968,
3ª ed.1977
"Monnaie" pp. 271-272.


Referencias bibliográficas del Capítulo IV

(1)ENCICLOPAEDIA UNIVERSALIS, Vol E.U.. France S. a.,1968,
3ª ed. 1977
"Monnaie", pàg. 269-270.

 

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