Català | Castellano | English | Français | Deutsch | Italiano | Galego | Esperanto
En aquest lloc «web» trobareu propostes per fer front a problemes econòmics que esdevenen en tots els estats del món: manca d'informació sobre el mercat, suborns, corrupció, misèria, carències pressupostàries, abús de poder, etc.
Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Lista de correo | Contactos-e-mail | Blog

Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Dibujo de Jaume Perich sobre el comunismo y el capitalismo.

El Perich. Comunismo, capitalismo y hambre.

Hombre de la izquierda: «¡Qué espantoso fracaso del comunismo: Gente pasando hambre ante tiendas vacías!».

Hombre de la derecha: «...Es cierto, un triste fracaso. Pero, ¿qué me dice del capitalismo?: ¡Gente pasando hambre ante tiendas llenas!».

Esta viñeta del genial dibujante y humorista Jaume Perich (1941-1995) resume, en poco espacio, el drama de las dos economías enfrentadas durante la Guerra Fría (1945-1991).

En los regímenes de capitalismo de estado, aquí llamados comunistas, se quiso abolir el mercado, y entonces las tiendas encargadas de nutrir productos básicos de primera necesidad a la población quedaban escasas de género. La gente tenía de hacer largas colas para ir a comprar, y si alguna persona quería adquirir productos más allá de los que tenía asignados por el racionamiento, había de recurrir al mercado negro. Esto sí, los productos del mercado negro eran pagados con dinero anónimo.

Agustí Chalaux (1911-2006) tiene un dicho para definir esta situación: «100.000 empresarios producen mejor y más eficientemente que 100.000 funcionarios».

En los regímenes de capitalismo privado, en cambio, las tiendas van llenas de género, pero solamente al alcance de las personas que disponen de dinero para comprarlo. Los pobres no pueden comprar en las tiendas, aunque éstas tengan ofertados los productos que aquellos necesitan.

Consciente de esta situación, Agustí Chalaux afirma: «A mí no me molestan los ricos, me molestan los pobres, y con éstos solamente hay dos soluciones: O bien se les mata, o bien se les da dinero, con lo que dejan de ser pobres, y compran en las tiendas de los ricos».

Esto quiere dir que, a pesar de abolir el mercado de mercancías ilícitas que es la corrupción, no se ha de abolir el mercado de mercancías lícitas, si se quiere que la población tenga los productos de primera necesidad que precisa. Pero hace falta que los pobres se conviertan en consumidores mediante un sistema de rentas que garantice su subsistencia básica, y que les aleje de la mendicidad, la delincuencia, la prostitución, etc. Así, no solamente se benefician los pobres de esta medida, sino también los tenderos, los intermediarios y los productores iniciales.

Los críticos al capitalismo han de saber distinguir entre el capitalismo salvaje, que dura desde la aparición del dinero anónimo, hace 4300 años, que es aquello que verdaderamente se ha de abolir, y un Sistema General donde el capitalismo no es salvaje, está limitado a la compra y venta de mercancías lícitas, y donde no existe la pobreza.

También hay que tener en cuenta que el mercado no ha de abarcar la entera sociedad. Las vocaciones liberales, como la educación y la sanidad, no se pueden mercantilizar si quieren ofrecer unos servicios óptimos, pues éstos frecuentemente se contradicen con los estímulos de la rentabilidad económica. Significativa es la entrevista del Premio Nobel de Medicina del año 1993, Richard J. Roberts, que denuncia las dificultades de aplicar soluciones definitivas a los problemas de salud porque una persona sana genera pocos beneficios a los fabricantes de medicamentos. Es por ello que, a pesar de sus carencias en el mercado, los países donde impera el capitalismo de estado presumen de un funcionamiento más racional de la sanidad y la educación.

Las profesiones mercantiles y las vocaciones liberales han de coexistir dentro de un mismo sistema, pero distinguiéndose las unas de las otras, y estableciendo la incompatibilidad de una profesión mercantil y de una vocación liberal ejercidas simultáneamente.

Brauli Tamarit Tamarit.
Martes, 18 de enero del 2014.

Podéis conocer más detalles sobra la vida, obra y pensamiento de Agustí Chalaux haciendo clic aquí.


Enlace relacionado:

Richard J. Roberts: «El fármaco que cura del todo no es rentable».

Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Contacto