Sin un sistema métrico adecuado, ninguna disciplina de conocimiento de la realidad fenoménica puede llegar a ser «científica».
En el caso de la ciencia de mercado o mercología, pasa exactamente lo mismo: hace falta un sistema métrico para la medición de los fenómenos elementales del mercado: los intercambios elementales. Y este sistema métrico, es precisamente el sistema monetario.
Sin embargo, el sistema monetario actual no cumple adecuadamente esta función: es irracional y antidocumentario. La factura-cheque pro-telemática que hemos propuesto constituye la base de una auténtica y eficaz mercometría, sin la cual no puede haber posterior mercología: como mucho, podría haber una aproximación cualitativa, que no es suficiente para las «ciencias» experimentales.
Un sistema métrico racional permite el dar definiciones operativas, es decir, definiciones susceptibles de figurar en enunciados verificables experimentalmente.
En el caso del mercado, si lo consideramos como el conjunto de los libres cambios monetarios elementales (efectuados en un espacio-tiempo dado), esta definición solamente puede ser operativa si existe la factura-cheque, porque en este caso cada intercambio monetario elemental está bien documentado y por lo tanto, puede ser conocido y medido.
Los intercambios de mercado son fenómenos concretos que, gracias al uso de un sistema monetario, se cargan de dimensiones abstractas; estas dimensiones son captadas con fidelidad, exactitud y automáticamente, por la factura-cheque pro-telemática, constituyendo, entonces, el material de base para el tratamiento lógico, pro-científico, de los datos.
Sólo así puede hacerse «ciencia»; sólo así es posible de confirmar o infirmar cualquier hipótesis o modelo sobre el mercado según procedimiento «científico».
Es urgente, pues, para la mercología, el contar con una mercometría sólida y seria como la que puede ofrecer un sistema monetario a base de la factura-cheque pro-telemática.